sábado, 12 de diciembre de 2009

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La hora de volve


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Querido Dios

Este año te llevaste a mi cantante favorito, Luis el Terror Días; a mi escritor favorito, Mario Benedetti y a mi actriz favorita, Farrah Fawcet...quiero decirte que mi presidente favorito es: Leonel Fernández
y aún el año no termina!!!!

jueves, 3 de diciembre de 2009

El Fidel Castro que yo conozco

Por Gabriel García Márquez.

"Al lado de los enormes logros de su Revolución, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria"

Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.

Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.

José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.

Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión, según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar.
Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.
Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.

Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas...pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.

Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.

Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.

Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el porqué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día.

Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.

No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial,que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.

Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destinodel mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.

En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada, puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: Él lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme.

Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución -los logros políticos, científicos, deportivos, culturales- hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.

Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de trasmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver.

Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciable, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.

Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

"Su mayor anhelo es pararce en una esquina"

martes, 1 de diciembre de 2009

Soy el Rufo y no me entrego


En agosto de 1972, el Bebe Sendic es herido en el rostro y finalmente capturado tras una balacera con miembros de la Marina en una casa del centro de Montevideo. Es en estas circunstancias fue donde se originó la versión de la famosa frase con la que recibió a sus captores. "Soy el Rufo y no me entrego", se dice que contestó según el comunicado 467 de las Fuerzas Conjuntas en la madrugada del viernes 1 de septiembre. Raul “Bebe” Sendic, quien en 1962 organizó, junto a otros militantes de la izquierda uruguaya, el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, murió en Paris el 28 de abril de 1989. En una entrevista realizada por la CX36 Radio Centenario 1250 AM que mas abajo les transcribo, su hijo, el diputado Raúl Sendic del Movimiento 26 de Marzo, recuerda la importancia que adquirió aquella paradigmática frase. Yo, parafraseándolo a el, la traigo a colación para utilizarla como un talismán en los momentos difíciles, tales como los que propone esta durísima crisis financiera. Soy el Rufo y no me entrego. Mariana Hernández Larguía.

Hace 32 años yo era muy chico y estábamos festejando mi cumpleaños. Cumplo años el 29 de agosto pero no sé si era por la fecha en que caía el cumpleaños o por que razón se había corrido para el 1º de setiembre y desde hacía tiempo que siempre en casa, allá en Paysandú, era una cita ineludible el comunicado de las fuerzas Conjuntas de las 8 de la noche porque todos los días caía una cantidad de gente, compañeros, siempre escuchando este comunicado con el corazón en la boca en aquellas épocas, pensando que algún día le podía pasar algo al viejo. Justamente ese día estábamos de cumpleaños y no lo escuchamos. Vinieron con la noticia y fue tremendo. A su vez nosotros teníamos la impresión, en los primeros momentos, que la noticia que corrió fue que habían matado a Sendic en la Ciudad Vieja. Para nosotros fue un gran golpe. Después, esa frase "Soy el Rufo y no me entrego" que quiso ser negada durante mucho tiempo, se ha dicho que la frase fue una de las muchas historias que hay de Sendic, de las muchas cosas que la gente ha inventado sobre Sendic y que no era cierto, incluso se ha escrito que la frase no existió. Hace poco tuvo que salir el capitán que estaba al frente del operativo a decir que la frase existió, que Sendic en medio de aquel humo, del polvo que levantaron las balas, de aquella tremenda situación, después de haber ordenado a sus compañeros que se entregaran para salvarle la vida se arrastró por el pasillo disparando y gritando "Soy el Rufo y no me entrego". Entonces, esa frase, por lo menos para todos nosotros, se convirtió en un verdadero símbolo en aquellos tiempos en el exterior y debería cobrar cada vez mas fuerza. A nosotros que nos tocó estar fuera del país entre el 80 y el 85 y para mucha gente mas, esa frase fue un símbolo de la resistencia y de la lucha que había que dar contra la dictadura y creo que cada día cobra más fuerza porque existen fuerzas tan poderosas en contra de los cambios de verdad que necesita nuestro país y nuestra sociedad, porque la gente se siente tan desalentada en momentos tan duros que se están viviendo desde el punto de vista económico y social, porque la gente se desanima y no ve firmeza ni posibilidades reales de que vaya a haber cambios profundos, porque no solo ha ido perdiendo confianza en la derecha sino también en una buena parte de la izquierda. Es necesario que tengamos presente que en aquellos años, en aquel momento tan duro, en medio de la ciudad vieja, entre el humo, el polvo, la sangre de aquel pasillo, aquel hombre que estaba prácticamente solo, fue capaz de lanzar un grito que mostraba toda su dignidad y su decisión de ir hasta el final. Entre tanto diálogo, entre tantas conversaciones sobre las que hoy se han escrito tantos libros, entre fuerzas que eran supuestamente enemigas, entre tantas tranzas y negociaciones, se levantó aquel grito desde la Ciudad Vieja diciendo "Soy el Rufo y no me entrego", coherente con su propia historia, sus propias ideas y coherente también con el costo que había tenido para mucha gente aquella lucha, porque había gente que había seguido el mismo camino, no fue Sendic solamente el que dijo "Soy el Rufo y no me entrego" sino que fue mucha la gente que entregó su vida en distintas organizaciones de la izquierda para hacer posible el proyecto. Hasta ahí, hasta el primero de setiembre del 72 y de ahí para adelante otros muchos más. Pienso que para nosotros hoy, en un momento difícil, con todas las perspectivas que tenemos para adelante, con un triunfo
casi al alcance de la mano, las posibilidades de ganar se deben convertir, en la medida que vamos avanzando, en toda una referencia permanente a aquel grito que desafió al futuro "Soy el Rufo y no me entrego".